La Comunidad

Shaij Abdalqadir As Sufi,
fundador de la Mezquita de Granada


Abdes Salam Gutierrez Fraguas. Viernes 10 de Julio 2009.

 

Bismilah rahmani rahim.

Atestiguo que no hay mas Dios que Allah y que Muhammad es su Mensajero. Wa la hawla wa la quwata illa billah.

Buenas tardes y bienvenidos a la fiesta de la Mezquita de Granada que como todos los años celebramos por estas fechas.

Este año la Comunidad Islámica en España, ha querido rendir homenaje al inspirador y guía espiritual de esta Comunidad y al que podríamos considerar Fundador de esta Mezquita, Shaij Abdalqadir As Sufi, que ha dado nombre a la puerta principal de la Mezquita. En la cual hay colocada una lápida de marmol que lleva inscrita en árabe lo siguiente: Bab Shaij Abdalqadir, o lo que es lo mismo “Puerta del Shaij Abdalqadir”.

La Dirección de la Mezquita me ha pedido, que como responsable durante algún tiempo de llevar adelante el proyecto de construcción de esta Mezquita, haga un pequeño relato de cual fue la participación de Shaij Abdalqadir en todo el proceso y, aunque en principio intenté eludir este trago, en agradecimiento al Shaij, he tenido que hacer de tripas corazón y aquí estoy para contaros brevemente lo que personalmente viví en la época en que trabajé en el proyecto. En realidad esto va ha ser lo mas difícil: resumir en 20 minutos la historia de veintidós años, de los cuales yo estuve implicado en los últimos diez.

Lo primero que quiero dejar totalmente claro es que desde el primer momento hasta ahora mismo Shaij Abdalqadir siempre ha estado ahí, siendo el motor principal de todo lo que ha ocurrido. Con su inspiración y su tesón a lo largo de un dilatadísimo periodo de veintiocho años, desde 1981 hasta ahora mismo, Shaij Abdalqadir no sólo ha sido el apoyo más fuerte para que el proyecto se completara, sino que durante todo ese proceso ha sido un ejemplo de las más altas cualidades espirituales de certeza, confianza sin resquicios en Allah, glorificado sea, y una alta aspiración por el futuro del Islam.

Pero, vamos a contar la historia desde el principio.

En el año 1981 los musulmanes de Granada compramos este terreno en la cima del Albaicin, aquí justo enfrente de la Alhambra con la firme intención de levantar una Mezquita.

La idea había sido iniciativa de Shaij Abdalqadir as Sufi, quien había sido también el fundador de la primera comunidad de musulmanes españoles en varias ciudades andaluzas. Su visión era la mezquita como punto de partida, que señalaría el arraigo irreversible del Islam entre la gente de esta tierra y el retorno a la tradición de sus antepasados, suprimida por el genocidio de la Inquisición.

Al poco de comprase el solar se iniciaron los trámites para la obtención de los permisos correspondientes y se encargó a un estudio de arquitectura la elaboración de un proyecto que estuvo terminado en el año 1983. La idea en aquellos primeros momentos parecía inalcanzable y ambiciosa. La modestia y escasez de recursos de aquella pequeña comunidad hacía parecer la tarea titánica. No obstante, al principio parecía posible, ya que consultado en el Ayuntamiento la viabilidad del proyecto y la calificación urbanística del terreno, todo era factible y se podría realizar si la Comunidad encontraba recursos económicos para llevarlo a cabo.

Pero el asunto estaba muy verde todavía, desde el momento en que la noticia se hizo pública a través de los medios de comunicación, algunos sectores ultra conservadores con evidentes signos de intransigencia religiosa, a juzgar por sus propias manifestaciones, no podían tolerar la construcción de una mezquita en un sitio tan emblemático y visible, y organizaron una campaña entre los vecinos del barrio y ante las autoridades municipales para impedir que el proyecto se materializase. Las alegaciones que instigaron consiguieron que el Ayuntamiento diera marcha atrás en su aprobación inicial y que, en el nuevo Plan de Ordenación Urbana del año 1984, el solar de la mezquita quedara calificado definitivamente como de uso residencial. Con ello se impedía toda posibilidad de construir en el una mezquita.

En ese momento se nos cayeron los palos del sombrajo y nos dimos cuenta de cual era la realidad de los musulmanes en España y concretamente en esta ciudad de Granada. Y la realidad era, que aunque los musulmanes ya llevábamos mas de 4 años establecidos en la ciudad, El Islam seguía siendo absolutamente desconocido y seguía teniendo fuertes connotaciones negativas, fruto de años de educación franquista con una descripción de la historia en los sistemas educativos y medios de información, absolutamente tergiversada y manipulada. Bueno en realidad ahora tampoco es que haya cambiado mucho, únicamente que antes eran más burdos y ahora son más sofisticados, y en aquellos tiempos no se podía hablar ni declarar públicamente otra profesión de fe que la católica y ahora (menos mal) tenemos libertad religiosa, al menos en el papel.

En aquellos momentos, muy duros para la pequeña Comunidad, la decisión del Ayuntamiento de Granada, con la aprobación definitiva del PGOU. Hacía prácticamente imposible la construcción de una Mezquita en este lugar.

La firme determinación de Shaij Abdalqadir fue fundamental entonces y lo fue durante los veinte años posteriores. Su valentía dio el aliento que impidió tirar la toalla (“la mezquita es para Allah, El la hará realidad”). Shaij Abdalqadir impulsó a la Comunidad a desplegar una campaña en todas las esferas políticas, municipales y nacionales, alcanzando a la misma Casa Real, pidiendo que se respetara nuestro derecho de completar el proyecto.

Esto ocurrió desde el año 85 hasta el 90. Durante aquellos años la Comunidad Islámica en España recibió muchas presiones desde diversas instancias para abandonar el proyecto, para vender, o para permutar el terreno del Mirador de San Nicolás por otro en un polígono industrial de la periferia, menos comprometido.

La perseverancia y la fijeza de propósito de Shaij Abdalqadir eran infatigables. Fuese cual fuese la magnitud de la dificultad, ante circunstancias adversas siempre cambiantes, él seguía fiel a la intención original.

A finales del año 1990, por fin el Ayuntamiento de Granada encarga a un equipo de expertos en patrimonio y urbanismo la redacción de un Plan Especial para la Conservación y Reforma del barrio del Albaicin.

A instancias una vez mas del Shaij, una delegación de la comunidad musulmana viajó a Madrid, donde estaba el estudio de arquitectura y urbanismo encargado de la redacción del mencionado Plan, para entrevistarse con los responsables y para exponerles nuestros argumentos y razones.

Finalmente, cuando en el año 1991 se aprueba el nuevo Plan, el solar es recalificado, permitiéndose, bajo ciertas condiciones, la construcción de la mezquita. Desde ese momento en adelante las dificultades y los obstáculos continúan, pero empieza a fraguarse entre los políticos, los medios de comunicación y el público en general, un clima mas favorable. No obstante, algunos elementos recalcitrantes, cada vez mas aislados, siguen empecinadamente con su campaña de acoso y difamación contra los musulmanes y contra la mezquita; pero todos sus esfuerzos son finalmente sólo una bendición que fortalece a los musulmanes.

En el año 1992 Shaij Abdalqadir interviene personalmente y, con el Emir Muhammad Farid Bermejo, elige a un arquitecto granadino, Renato Ramírez, respetado y conocido por las autoridades de urbanismo y en su profesión, encargándole un nuevo proyecto.

En 1993 fue cuando yo fui designado por parte de la comunidad para seguir adelante con la tarea de llevar adelante el Proyecto, continuando con la labor de todos los que me precedieron, en los 13 años anteriores donde la paciencia y la perseverancia habían dado sus frutos.

En una primera reunión con el Shaij, recuerdo perfectamente que me dijo:
“Abdessalam, el proyecto de la Mezquita es el mas importante de esta Comunidad, las dificultades y los problemas no han acabado ni mucho menos, tienes que desayunar, comer y cenar con la Mezquita en la cabeza, y preguntarte constantemente que se ha hecho y que se puede hacer. Eso cada día, hasta que la veamos construida”.

Una vez mas el Shaij acertó pues aun quedaban otros diez años de nuevas dificultades, En primer lugar hubo que redactar un estudio de Detalle que debía aprobar el Ayuntamiento en Pleno, el Shaij nos recomendó entrevistarnos con todos los grupos políticos del Ayuntamiento para ser nosotros directa y personalmente los que defendiéramos y explicáramos el proyecto.

Ya dije al principio que sería difícil resumir veintidós años de historia en unos pocos minutos, así que para resumir diré que siempre contamos con los consejos, recomendaciones e inspiración del Shaij, en todas las fases y aspectos del proyecto.

Tuvimos que bregar y convencer a los políticos, nos obligaron a levantar una maqueta a tamaño real del minarete, para comprobar directamente el impacto visual (espero que en Sevilla no hagan lo mismo con la Torre Pelli de Cajasol), nos reunimos con las asociaciones de vecinos del barrio, tuvimos que lidiar con los técnicos municipales en la redacción de los proyectos, mas tarde apareció la delegación de Cultura de la Junta obligándonos a hacer unas excavaciones arqueológicas que duraron mas de tres años y además de todo eso teníamos que conseguir financiación para llevar adelante el proyecto, por lo que tuvimos que estar viajando constantemente por el mundo Islámico para buscar benefactores que estuvieran dispuestos a financiar esta Mezquita a la que no paraban de salirle todo tipo de trabas y que no se sabía con certeza lo que finalmente pudiera ocurrir.

Afortunadamente siempre contamos con el ánimo, determinación y consejos del Shaij. Paciencia, perseverancia, apoyarse en Allah cuando todos los apoyos de los hombres han fallado, fijeza de intención ante las adversidades, en todo ello Shaij Abdalqadir nos dio una lección ejemplar durante la larga historia del proyecto de la mezquita. Su tenacidad desde el principio hasta el final le hacen sin duda merecedor de la gratitud y el reconocimiento de todos los musulmanes y de todos cuantos ahora disfrutan y elogian el logro tan extraordinario y el beneficio tan evidente que la nueva mezquita ha supuesto para la ciudad de Granada y para la sociedad española.

Mucha gente ha intervenido y han colaborado en hacer realidad esto que hoy disfrutamos sería imposible mencionarlos a todos, pero no puedo olvidar que, aparte del Shaij. Otras dos personas han sido decisivas en este proyecto.

La primera, Hayy Malik Ruiz quien en 1999 fue nombrado Emir de la Comunidad Islámica y tuvo una intervención decisiva ante Shaij Sultán Al Qasimi, el Emir de Sharjah y que es precisamente la segunda persona que quiero mencionar, pues fue él quien completó la financiación de las obras de la Mezquita. Que Allah le recompense por ello.

La determinación de Emir Malik para concluir las obras de esta mezquita, y su impecable gestión desde 2003 hasta ahora al frente de la misma, también le han hecho merecedor de la gratitud de todos los musulmanes de Granada y pedimos a Allah por todos ellos que les recompense de la mejor manera, Amin.

Muchas gracias, buenas tardes y que ustedes lo pasen bien.

As salamu alaykum.

 
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